Ayer fui al odontólogo, era la primera vez que iba a esta clínica.
Al hacerme la ficha de paciente, me preguntaron el estado civil.
Supongo que fue para, en casa de urgencia, saber que -si tuvieran su contacto- podrían llamar a alguien para que me recogieran.
También me preguntaron la profesión. Y, a partir de aquí, en mi mente se abrieron varios debates internos:
-Periodista (1)- dije. – Bueno, ya tengo que decir comunicadora (2)-, añadí.
-¿En qué medio trabajas (3)?- Me preguntó el dentista.
-Realmente, en ninguno. No ejerzo como periodista (4). Gestiono la comunicación de marca de una empresa privada. Aunque en realidad eso es un medio de comunicación, pero eso es otro tema (5).
-No aparece “periodista” en el listado de profesiones (6)- dijo con cierta extrañeza.
-Prueba con “comunicación”.
-Tampoco aparece- me respondió mientras hacía scroll. -Yo tengo un paciente que se dedica a estudia la inteligencia artificial y cómo nos domina. Yo es que he estudiado algunas cosillas de marketing (7).
– Sí, ya nos domina desde hace tiempo, pero nos ha dado igual porque no sabíamos que ya la estábamos usando. Ha sido con el boom de chat GPT cuando nos hemos llevado las manos a la cabeza (8).
– Nada, que no aparece. Mi paciente estudia la apariencia de las personas y saca patrones de comportamientos y conductas para las fuerzas de seguridad. Viene pastelería y repostería.
– Claro.. Prueba con “marketing”, si en realidad me dedico a eso, creo (9). Lo malo es nunca podrás decir que has hecho un empaste a una periodista. El sistema no te lo permite.
– Aquí está, “marketing y venta de empresarial” (10).
-Ese es perfecto. Total, con la importancia que tienen la comunicación y el periodismo, normal que no aparezcan (11)…
Mientras me hacían la ortopantomografía y mordía ligeramente un soporte envuelto en una funda higiénica de látex, unas barras laterales me sujetaban la cabeza y yo agarraba unas asas a la altura del pecho, pensé que el Periodismo tampoco es rama reconocida como Ciencia por la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación).
A mí la ANECA, reconozco, me importa muy poco. Sé cómo funciona y no espero nada de ella. Pero mientras no nos reconozcan como ciencia, ni cómo profesión, difícilmente podremos darle el valor profesional y social que tiene.
Siempre habrá alguien que cuando digas que eres periodista responda, “ah, yo tengo un blog”; cuando digas que te dedicas al marketing, “ah, mi sobrina me lleva las redes sociales de mi empresa, y lo hace muy bien”; y cuando digas que produces vídeos profesionales, “yo he hecho hace poco un vídeo para felicitarle el 50 cumpleaños a mi mujer”.
Si queréis, hablamos con más profundidad de alguno de los debates planteados.

