No pensar, pensar poco o cada vez pensar menos tiene un precio invisible que, aunque quizá no sea detectable por quien lo padece, sí estamos en riesgo de hacer sufrir a los demás: el idiotismo. Usar ChatGPT en sí no es un problema. El problema empieza cuando dejamos de pensar porque lo estamos usando: redacta una ruta para un viaje por el Norte, ¿debo hacer este curso? ¿Qué carrera elegir?
No se trata de una frase hecha ni de una advertencia alarmista. Es una conclusión que se extrae de un reciente estudio del MIT, que investigó cómo varía la actividad cerebral cuando escribimos con ayuda de distintas herramientas: inteligencia artificial, buscadores como Google o sin asistencia digital alguna.
Que nos volvemos idiotas, ya te he contado el final. Si quieres seguir o no en esa línea de actuación ya es cosa tuya. Pero antes de usar Chat GPT para preguntarle qué tienes que hacer entonces, lee esto:
¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando externalizamos el esfuerzo de escribir?
Lo que el estudio reveló (en lenguaje claro, sin nervios)
Durante varios meses, 54 personas redactaron ensayos similares a los del SAT (Scholastic Assessment Test, un examen estandarizado utilizado en Estados Unidos como parte del proceso de admisión universitaria), divididas en tres grupos: uno con acceso a ChatGPT, otro a Google y un tercero sin herramientas externas. Mientras escribían, se escaneaba su actividad cerebral para medir cuánto esfuerzo cognitivo aplicaban en áreas clave como la memoria de trabajo y el pensamiento crítico.
Bueno, ninguna sorpresa:
- Quienes utilizaron ChatGPT mostraron una disminución significativa en la actividad cerebral relacionada con la memoria operativa. Empieza el idiotismo.
- Muchos de ellos ni siquiera recordaban lo que acababan de escribir minutos antes. Nivel de idiotismo avanzado.
- Y cuando se les pidió redactar sin la ayuda del modelo, su desempeño fue inferior al de quienes nunca habían utilizado inteligencia artificial. Crack.
Esto no significa, por supuesto, que ChatGPT dañe el cerebro. Tampoco me vayas a denunciar por calumnias a este gran avance tecnológico.
Pero sí revela que el uso automático y acrítico de la IA puede reducir el esfuerzo mental que dedicamos a tareas complejas.
En otras palabras: dejamos de pensar porque algo (o alguien) ya lo hizo por nosotros.
Usar IA no adormece el pensamiento. Pero la forma en que la usamos, sí.
Llevamos muchos años rodeados de IA, que no cunda el pánico: un semáforo, la termomix, un rober en Marte, el aviso de obstáculo en carretera, la sugerencia de carpetas de Window o la publicidad online. La inteligencia artificial no es el enemigo a abatir. Lo es el hábito de convertirnos en consumidores pasivos de ideas prefabricadas.
¿Más ejemplos? El clásico uso del GPS: ya no memorizamos rutas. Con la calculadora: resolvemos sin razonar. Con los recordatorios del móvil: olvidamos que la memoria también se entrena. Esto tiene un nombre en neurociencia: cognitive offloading (descarga cognitiva).
El problema surge cuando esta práctica deja de ser una excepción funcional y se vuelve rutina. Vamos, cuando nos volvemos idiotas, o cuando nos anestesiamos. Cuando trasladamos esa comodidad a tareas donde pensar no debería ser opcional, como escribir, analizar o tomar decisiones críticas.
¿Qué implica esto para quienes escribimos, creamos o comunicamos?
lo que implica, depende de ti y el nivel de conciencia racional que quieras tener; es decir, el nivel de presencia humana, de crítica o capacidad mental que quieras ofrecerte. La IA no nos vuelve menos inteligentes. Pero puede adormecer nuestra capacidad de análisis, curiosidad y criterio, si la utilizamos como atajo para evitar el esfuerzo mental.
La línea es fina. Cada vez que te sientes frente al modelo para redactar algo, pregúntate:
- ¿Lo estoy usando para profundizar ideas o para saltarme el proceso de pensar?
- ¿Quiero una respuesta rápida o una comprensión más honda?
- ¿Esta herramienta me potencia o me adormece?
Se te va a atrofiar el juicio… Vamos, que te vas a volver idiota.
Cada vez que usas ChatGPT, se toman dos decisiones: una sobre lo que quieres escribir, que puede que dependa de ti si no es esto lo que estás preguntando a la IA; otra, más invisible, sobre cómo quieres pensar, un poder que le entregas, por completo a una inteligencia artifical.

Por cierto, si lo dice chat gpt es cierto, ¿no..? 🤔
Imagen de portada de ATDS en Pixabay

