Tenía que ser a un hombre a quien le he debido explicar que el tamaño importa, y mucho. Contraté un albañil para adaptar el aseo del local a personas con movilidad reducida (PMR). No es muy difícil de entender que para que cumpla la normativa vigente:
“Debe tener un ancho libre de paso mínimo de 80 centímetros para las puertas de acceso principal y estancias adaptadas, medido en el marco de la puerta”.
Esta normativa es local y estatal y, por si no está claro, no es discutible.
Y, por si no está claro tampoco, la hoja de la puerta ocupa un espacio…
Tanto le insistí al albañil explicándole que había que tirar un muro y desplazar el marco de la puerta para que ésta abriera lo suficiente que me terminó diciendo:
“Usted ha hecho pocas obras”.
Yo le dije que menos que él, desde luego. “Y usted pocas veces ha sido cliente, me parece”, añadí.
Fueron un día, tiraron un muro y colocaron el premarco. Cuando se fueron medí el espacio disponible y, con dudas, al día siguiente pregunté. ¿Seguro que cabe la silla con 0.80 libres?
Que si las puertas son estándar, que si eso es una medida que es así, que sí cabe, que no lo repita más, le digo que sí entra, que si ya me lo ha dicho…
Los albañiles terminaron, les pagué y se fueron.
Vino el carpintero, puso la puerta y… no hay 80 cm de paso libre.
Y no cumple la normativa.
Y si no cumple la normativa, no hay licencia para abrir.
No hay discusión, no cumple la normativa. Le dije al albañil por teléfono, tras enviarle una foto.
Está usted muy nerviosilla. Por ahí cabe una silla perfectamente. Me dijo el muy impresentable. “Nerviosilla”… ya… qué típico, ¿no? El tipo se hizo un autorretrato con un sólo comentario.
No se trata de que quepa o no quepa. Se trata de que no cumple la normativa. Le expliqué de nuevo.
Venga, hasta luego. Y me colgó.
Y así termina esta historia con el albañil.
Al margen de que haya pagado a un individuo que me ha insinuado que yo era una pesada para que haga un trabajo que no ha hecho correctamente… Al margen de que cumpla o no la normativa… Y al margen de que el Estado, opresor, nos obligue a hacer una obra y no haya derecho, y paguemos muchos impuestos para las carreteras que tenemos…
¿Podemos tener conciencia por un momento de las dificultades que tiene una persona que va en silla de ruedas? ¿Tan difícil es entenderlo?
¿Y que además de ir en silla de ruedas, puede haber una persona, que por un lado de la silla pueda hacer la transición al inodoro, pero por el otro, por algún motivo, no pueda? Y por eso hacen falta dos barras de asistencia, por ejemplo. ¿O tú tomas sopa con cuchara con ambas manos por igual?
Nadie elige ir en una silla de ruedas. Nadie. Estoy segura de que si pudiesen elegir optarían por caminar con sus propias piernas.
¿Por qué existe una normativa para PMR? Porque como sociedad no contamos con ellos para nada y entonces nos obligan a cumplir unos requisitos para ser mejores personas. Para que ellos sean una persona más, con las máximas posibles opciones igual que tú, sin estar en igualdad de condiciones.
Al margen de que las instituciones públicas cumplan o no con la normativa, que eso es otro tema.
Como no somos socialmente responsables, porque en general no tenemos ese problema y lo vemos como algo ajeno y además molesto, nos obligan a cumplir una normativa para que nuestra sociedad sea inclusiva.
Y no, no cabe una silla de ruedas. Y sí, es sólo por 2 cm.
Y si yo fuese quien firma el parte de si la normativa se cumple o no, no firmaría. Porque no se cumple.
Por 2 cm.
Y sí, señor albañil, 2 cm marcan una gran diferencia.
Siento ser yo quien se lo explique.