Toda su historia, desde una perspectiva social, antropológica y jurídica, contada en institutos y a mayores.

Acabamos la ronda educativa-formativa en la que hemos asistido a 3 centros de secundaria y a 3 sesiones con adultos que han tratado el caso de Giséle Pelicot en profundidad, desde una triple perspectiva y con un objetivo indiscutible: pensar.  

Por un lado, hemos estudiado y analizado qué son los estereotipos y cómo los usa nuestro cerebro para tomar decisiones. ¿Corresponde lo que me dice mi cerebro con la realidad? ¿Los estereotipos son buenos? ¿Para qué sirven?

Por otro, hemos conocido el caso de Gisèle Pelicot en profundidad para poder profundizar en cuestiones jurídicas y sociales, así como relacionadas con la comunicación en los medios. Hemos podido ver cómo a nivel audiovisual hay una diferencia de trato entre los agresores y la víctima, exactamente igual que a nivel social; también, cómo ha procedido la defensa y qué nuevos avances socio-jurídicos se han iniciado.

Y, además, hemos conocido la realidad del Valle de Lecrín y otras cuestiones relacionadas con la violencia machista y de género en diferentes ámbitos: la atención del caso, el hecho social, las denuncias falsas, la legislación, el tipo penal, la estereotipia, la igualdad…

Todo ello, haciendo uso de las nuevas tecnologías y conociendo cómo funciona una inteligencia artificial (AI) y qué posibilidades nos ofrecen.  

Incluso hemos aprovechado para explicar porqué el movimiento se llama feminismo, reflexionado sobre la justicia y el comportamiento social y hemos contado algunas experiencias personales muy enriquecedoras (algunas también terriblemente duras, pero es preciso ponerlas sobre la mesa).

¿Por qué puede decirse que la sociedad necesita seguir avanzando hacia la igualdad?
En estos días:

  • He conocido a una mujer a la que han agredido sexualmente y a la que, además, la han apartado socialmente por denunciar al agresor, ha perdido su puesto de trabajo y ha sido señalada por su comunidad local
  • He conocido a una mujer a la que le han dicho puta por salir en una foto institucional con una falda corta. Y quien, por este motivo, por vestir como ella quiere, ha tenido que soportar insultos directos, memes vejatorios y una serie de creaciones audiovisuales insultantes y menospreciantes. Por una falda.
  • Escuché de la boca de un estudiante de 2º de bachillerato que 47 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas “no le parecen tantas, que se podían matar más”
  • Vi cómo le daban una colleja a una estudiante, su compañero sentado detrás, por ella decir que le “daba asco lo que le habían hecho a Gisèle Pelicot”.
  • He visto a un estudiante decirle a su compañera “es que ya no aguantáis nada” cuando ella decía que el consentimiento para ella era muy importante.
  • Una mujer ha dado su opinión durante un taller, explicando que “yo esto lo puedo decir aquí, en mi casa no puedo hablar (…). A mí mi marido no me deja ni ir sola a Mercadona. ¡Ni a Mercadona!”

AGRADECIMIENTOS:

Gracias a las personas asistentes, porque sin ellas mi labor no tiene razón. Gracias por pensar, gracias por contarme vuestras historias.

Gracias a las víctimas de violencia de género y machista que he conocido en estos días por acercaros a mí y confiarme vuestras terribles experiencias. No estáis solas. La sociedad os debe mucho y en eso estamos trabajando. ¡Sois unas valientes!

Gracias a Mari Trini y a Encarni, del Centro de Atención a la Mujer del Valle de Lecrín, por contar conmigo para estas jornadas. Y, por supuesto, gracias por vuestra tarea, la de proteger, educar y construir una sociedad mejor.

Gracias a doña Giséle Pelicot por dar la cara, por enseñarnos que la vergüenza tiene que cambiar de lado, por luchar por mejorar la justicia. La sociedad también te debe mucho.

Gracias a la Mancomunidad de Valle de Lecrín por la confianza depositada en mí, así como a los Ayuntamientos de Pinos del Valle, Nigüelas, Padul y Dúrcal.

Imagen de portada: https://www.prensa-latina.cu/

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